Hoy,
de
, declaro mi compromiso con mi crecimiento, mi abundancia y mi expansión.
No como un deseo, sino como una decisión.
Reconozco y declaro
Que el dinero es una consecuencia de la persona en la que me convierto, no un objetivo que persigo.
Que el dinero es un instrumento al servicio de mi propósito, y no mi propósito al servicio del dinero.
Que mi nivel de ingresos es un medidor del valor que aporto al mundo con aquello que se me da bien, con mis dones y mis talentos — y que tengo el derecho y la responsabilidad de aportar ese valor sin esconderme.
Que quedarme pequeño no es humildad: es negarle al mundo lo que vine a dar.
Que invierto en mí hasta que otros quieran invertir en lo que tengo para dar. Yo soy el canal.
Me comprometo
A hacer el trabajo interno aunque incomode, porque sé que ahí está el cambio.
A sostener mis conductas de abundancia sin depender de la motivación.
A tomar decisiones desde la persona que estoy eligiendo ser, no desde la que fui.
A recibir con dignidad y a dar con generosidad, entendiendo que para dar primero necesito recibir.
No firmo un curso. Firmo un compromiso con la vida que vine a vivir.
"Hoy elijo ser la persona cuya abundancia transforma vidas."